jueves, 16 de mayo de 2013

EXPERIENCIA ODOTIPO

Por: Felipe Maldonado Sánchez

www.perfuma.com.ec

Experiencia Odotipo

Los autores del libro “The experience Economy”,  Joseph Pine y James Gilmore,  manifiestan que debido a que los producto y servicios se diferencian cada vez menos, las empresas buscan elementos y acciones que generen valor a sus productos.  Es así como actualmente, las empresas no solo buscan ofrecer sus productos o servicios, sino que pretenden vender experiencias memorables con la finalidad de que sus clientes repitan esa experiencia satisfactoria y memorable.

En la búsqueda de esas experiencias memorables, hay que apelar indiscutiblemente a activar todos los sentidos del ser humano. Se inicia con un buen servicio al cliente, se le ofrecen colores debidamente armonizados,  una iluminación acorde con los productos y servicios, música adecuada al concepto de venta y sobre todo un aroma de acuerdo a la estrategia de mercadeo.

En lo referente al aroma como una estrategia de mercadeo, es un factor determinante en la experiencia de venta, ya que los clientes no deciden oler o no oler, pues éste siempre va a percibir el aroma al que sea expuesto.

Se puede establecer un símil cuando se está junto a una persona bien perfumada que emana un olor agradable, automáticamente, se genera un efecto satisfactorio y una buena percepción  del individuo; caso contrario,  cuando alguien huele mal, la percepción es incómoda y desagradable. Considerando estas posibilidades de satisfacción o insatisfacción que el ser humano tiene frente a las percepciones olfativas, las empresas buscan que sus locales y oficinas tengan espacios perfumados, a fin de generar sensaciones confortables y placenteras.  

Cuando se busca generar una experiencia de venta para nuestros clientes y que ésta se ajuste a la exigencia de un olor  particular o en otras palabras en el desarrollo de un odotipo, es importante que éste sea desarrollado respetando ciertas reglas que a continuación se detallan:

a)      Identificar el segmento de mercado al cual se enfoca.

Esto permite saber cuál es el cliente objetivo porque a éste se desea cautivar con el olor y es quien va a repetir la experiencia de compra.

En Ecuador, hay una tienda de ropa de niño donde se coloca un olor a chicle que genera identidad con relación al producto y a los niños. Los resultados han sido asombrosos, pues  se ha logrado que los niños lleven a sus padres a este  local, pues los pequeños buscan vivenciar nuevamente esa experiencia confortable y gratificante.

En otros casos el olor a chicle evoca en los clientes adultos, el recuerdo de un niño y esto permite activar el deseo de compra por medio del recuerdo

b)      Identificar lo que se desea transmitir al cliente.

No basta con saber cuál es el cliente objetivo, detrás de un odotipo se esconde un efecto que se desea transmitir y es aquí donde entra en juego la psicoterapia que es la psicología encargada de estudiar los olores y los efectos en el ser humano. Esta rama de la psicología estudia cómo los olores afectan en el estado anímico del ser humano ya sea provocándole relajación o logrando estimularlo. Un ejemplo de esto se encuentra  en las fragancias cítricas, éstas generan un efecto estimulante y revitalizante, mientras que las notas aromáticas marinas y de lavanda generan tranquilidad y relajación.

Estudios de la Psicoterapia manifiestan que se establecen  asociaciones entre algunos olores con los sentimientos,  ya que  la influencia de los olores actúa directamente en el sistema límbico,  área del cerebro que actúa sobre las emociones. De ahí que el influjo de los olores en el ser humano es indiscutible y está fuera de cualquier duda.

Un ejemplo de este tipo de asociaciones se da en un Centro Comercial en Guayaquil,  allí el efecto que se desea transmitir es una sensación de hogar y confort; para esto se ha desarrollado un olor cuyos componentes son vainilla y canela.

c)      Notas aromáticas armónicas y no discordantes

La composición de una fragancia tiene una estructura de notas de salida, notas medias y notas de fondo. Cuando se desarrolla un odotipo, la composición aromática debe ser sobre todo estable y sus componentes deben estar debidamente armonizados y cuidadosamente formulados.

El común denominador, de personas que desconocen el nivel de profesionalismo y técnica que requiere este mercado,  es que cuando se desarrolla una fragancia, se comiencen a mezclar componentes al azar, lo que genera diseños aromáticos sin un criterio y análisis especifico. Es recomendable apoyarse con un profesional químico o un perfumista que pueda desarrollar de forma técnica y lo haga de acuerdo con los principios generales de la perfumería.

Cuando se efectúan creaciones aromáticas alejadas de la técnica, lo común es encontrar fragancias excesivamente volátiles, con poca salida, olores extraños o poca originalidad en el desarrollo. En muchos casos, el que no se respeten  criterios generales de formulación acarrean composiciones toxicas y que en algunos casos, pueden ser cancerígenas o pueden afectar a la salud.

d)      Concentraciones equilibradas en el ambiente.   

Cuando  se ha logrado configurar un odotipo dirigido a un segmento del mercado, que logre transmitir un efecto en particular y cuya composición aromática sea equilibrada y técnicamente formulada, se debe iniciar el proceso de dispersión continuo en el medio ambiente.

El proceso de aromatización es el que  permite dispersar la fragancia y exponerla a nuestros clientes. Ésta es una etapa crítica y muy delicada, pues la dispersión debe ser adecuadamente dosificada a fin de no generar malestar en los clientes y el personal de ventas, por el exceso de concentraciones aromáticas o caso contrario, por lo poco perceptible del olor. Esta etapa es la más sensible, pues no hay equipo tecnológico para medir y equilibrar el proceso de emanación aromático al ambiente, la única posibilidad de calibrar las concentraciones aromáticas es la experiencia, ésta  permite saber a certeza el punto de equilibrio adecuado de la fragancia en el ambiente y la concentración adecuada, que no perjudique esa sensación de bienestar de los  clientes.

Actualmente, el marketing olfativo se constituye en una estrategia de marketing novedosa y plenamente efectiva, que tiene como finalidad ser parte integrante de la experiencia de compra de bienes o servicios. Hoy, frente a un mundo competitivo, se vuelve inminente la implementación de estrategias novedosas y creativas que aporten  con un valor agregado al mercadeo que tradicionalmente, ha apelado a los sentidos tradicionalmente atacados (vista y oído).